Friday, July 20, 2012
medio soneto de raúl gai
Esto todo eres tú, tú eres todo esto:
delirio encantador, rosa temprana;
esencia suave, celestial, lejana;
enhiesto torreón, árbol modesto;
lirio celeste, terrenal escoria:
clemencia maternal, dura cadena;
gloria, infierno; mal, bien; dolor y pena,
(para completarlo el lector debe “escribir” el resto, leyéndolo de atrás para adelante:
pena y dolor; bien, mal; infierno, gloria;
cadena dura, maternal clemencia;
etc.)
Wednesday, February 22, 2012
Sunday, February 19, 2012
Wednesday, January 25, 2012
ted hughes : red
Red was your colour.
If not red, then white. But red
Was what you wrapped around you.
Blood-red. Was it blood?
Was it red-ochre, for warming the dead?
Haematite to make immortal
The precious heirloom bones, the family bones.
When you had your way finally
Our room was red. A judgement chamber.
Shut casket for gems. The carpet of blood
Patterned with darkenings, congealments.
The curtains — ruby corduroy blood,
Sheer blood-falls from ceiling to floor.
The cushions the same. The same
Raw carmine along the window-seat.
A throbbing cell. Aztec altar — temple.
Only the bookshelves escaped into whiteness.
And outside the window
Poppies thin and wrinkle-frail
As the skin on blood,
Salvias, that your father named you after,
Like blood lobbing from the gash,
And roses, the heart’s last gouts,
Catastrophic, arterial, doomed.
Your velvet long full skirt, a swathe of blood,
A lavish burgandy.
Your lips a dipped, deep crimson.
You revelled in red.
I felt it raw — like crisp gauze edges
Of a stiffening wound. I could touch
The open vein in it, the crusted gleam.
Everything you painted you painted white
Then splashed it with roses, defeated it,
Leaned over it, dripping roses,
Weeping roses, and more roses,
Then sometimes, among them, a little blue bird.
Blue was better for you. Blue was wings.
Kingfisher blue silks from San Francisco
Folded your pregnancy
In crucible caresses.
Blue was your kindly spirit — not a ghoul
But electrified, a guardian, thoughtful.
In the pit of red
You hid from the bone-clinic whiteness.
But the jewel you lost was blue.
Was what you wrapped around you.
Blood-red. Was it blood?
Was it red-ochre, for warming the dead?
Haematite to make immortal
The precious heirloom bones, the family bones.
When you had your way finally
Our room was red. A judgement chamber.
Shut casket for gems. The carpet of blood
Patterned with darkenings, congealments.
The curtains — ruby corduroy blood,
Sheer blood-falls from ceiling to floor.
The cushions the same. The same
Raw carmine along the window-seat.
A throbbing cell. Aztec altar — temple.
Only the bookshelves escaped into whiteness.
And outside the window
Poppies thin and wrinkle-frail
As the skin on blood,
Salvias, that your father named you after,
Like blood lobbing from the gash,
And roses, the heart’s last gouts,
Catastrophic, arterial, doomed.
Your velvet long full skirt, a swathe of blood,
A lavish burgandy.
Your lips a dipped, deep crimson.
You revelled in red.
I felt it raw — like crisp gauze edges
Of a stiffening wound. I could touch
The open vein in it, the crusted gleam.
Everything you painted you painted white
Then splashed it with roses, defeated it,
Leaned over it, dripping roses,
Weeping roses, and more roses,
Then sometimes, among them, a little blue bird.
Blue was better for you. Blue was wings.
Kingfisher blue silks from San Francisco
Folded your pregnancy
In crucible caresses.
Blue was your kindly spirit — not a ghoul
But electrified, a guardian, thoughtful.
In the pit of red
You hid from the bone-clinic whiteness.
But the jewel you lost was blue.
Sunday, January 22, 2012
jeni olin : pillow talk
As an insomniac compulsively flips a pillow
to cool the cheek, I turn you over again & again
& again in my mind when I need the cold side
of the said affair to rail against
“the ruinous work of nostalgia.”
If life imitates art, then each stillborn
has its own mucus-bright Blue Period.
Sharks keep moving to prevent dying.
People keep moving too, unwittingly staving off
the comfort of stasis, the virility of expiration, blah, blah…
But Death, the great highlighter, makes us all shine
a bit more dearly. I’m a widowchild who needs sunblock
against your blinding legacy. I used to get my cardio up
by just sleeping next to you. In a sane world,
I’d be bumped off to warn the others of a sky
so blue at the end of the working business day
if your veins hadn’t stolen the purest
Pearl Paint blue first. A broken thoroughbred –
I need a passport & vertigo pills to reach you.
Godspeed, galloping into your Misty Blue
OMG I miss you.
to cool the cheek, I turn you over again & again
& again in my mind when I need the cold side
of the said affair to rail against
“the ruinous work of nostalgia.”
If life imitates art, then each stillborn
has its own mucus-bright Blue Period.
Sharks keep moving to prevent dying.
People keep moving too, unwittingly staving off
the comfort of stasis, the virility of expiration, blah, blah…
But Death, the great highlighter, makes us all shine
a bit more dearly. I’m a widowchild who needs sunblock
against your blinding legacy. I used to get my cardio up
by just sleeping next to you. In a sane world,
I’d be bumped off to warn the others of a sky
so blue at the end of the working business day
if your veins hadn’t stolen the purest
Pearl Paint blue first. A broken thoroughbred –
I need a passport & vertigo pills to reach you.
Godspeed, galloping into your Misty Blue
OMG I miss you.
Saturday, January 21, 2012
tres sonetos que vendan
Como el sonido se desplaza en ondas,
no hay onda que no nazca y que no estalle
abrazando a la urbe por el talle
en las noches más negras y más hondas.
Así, por mucho que huyas o te escondas,
mientras despliegue México su Valle,
te hallará la pregunta de la calle:
Colchones, lavadoras, micro-ondas
–dirá la voz, o bien: –un fierro viejo
que vendan. Y la oirás a hasta en los sueños,
sabiendo que ese fierro es ya tu espejo.
No habrá consuelos grandes ni pequeños,
más que otra voz que ablande tu entrecejo:
“deliciosos tamales oaxaqueños”.
Óscar de Pablo
“Lavadoras, tambores, microondas”,
escucho perturbado desde el lecho,
sabiendo que yo mismo me he deshecho
de cosas más queridas, más orondas.
Me deshice de un gato contrahecho
que paseaba maullando por las frondas,
y de aquellas certezas que, aunque escondas,
se te notan latiendo en pleno pecho.
Lo que tengo me gusta casi todo:
la afición por las listas, el cuchillo
con que corto ahora mismo unos limones,
el balcón –y sus plantas, y su lodo–,
el reloj de la sala, mi tobillo,
la atención con que escucho los pregones.
Daniel Saldaña París
Colchones, microondas, lavadoras,
me demanda una voz, con sus tambores
que incorpóreos repican; tentador es
su llamado infantil, y tentadoras
sus ofertas. Resisto. Acusadoras
mis cosas me están viendo: acusadores
miran mis fierros viejos; sus calores
me niegan mis estufas; tostadoras
que tenía arrumbadas se rebelan
y me demandan su liberación
al escuchar el divinal pregón:
mas se calman de pronto cuando suenan
deliciosos tamales oaxaqueños:
Dios es plural y son los dos defeños.
Ezequiel Zaidenwerg
no hay onda que no nazca y que no estalle
abrazando a la urbe por el talle
en las noches más negras y más hondas.
Así, por mucho que huyas o te escondas,
mientras despliegue México su Valle,
te hallará la pregunta de la calle:
Colchones, lavadoras, micro-ondas
–dirá la voz, o bien: –un fierro viejo
que vendan. Y la oirás a hasta en los sueños,
sabiendo que ese fierro es ya tu espejo.
No habrá consuelos grandes ni pequeños,
más que otra voz que ablande tu entrecejo:
“deliciosos tamales oaxaqueños”.
Óscar de Pablo
* * *
“Lavadoras, tambores, microondas”,
escucho perturbado desde el lecho,
sabiendo que yo mismo me he deshecho
de cosas más queridas, más orondas.
Me deshice de un gato contrahecho
que paseaba maullando por las frondas,
y de aquellas certezas que, aunque escondas,
se te notan latiendo en pleno pecho.
Lo que tengo me gusta casi todo:
la afición por las listas, el cuchillo
con que corto ahora mismo unos limones,
el balcón –y sus plantas, y su lodo–,
el reloj de la sala, mi tobillo,
la atención con que escucho los pregones.
Daniel Saldaña París
* * *
Colchones, microondas, lavadoras,
me demanda una voz, con sus tambores
que incorpóreos repican; tentador es
su llamado infantil, y tentadoras
sus ofertas. Resisto. Acusadoras
mis cosas me están viendo: acusadores
miran mis fierros viejos; sus calores
me niegan mis estufas; tostadoras
que tenía arrumbadas se rebelan
y me demandan su liberación
al escuchar el divinal pregón:
mas se calman de pronto cuando suenan
deliciosos tamales oaxaqueños:
Dios es plural y son los dos defeños.
Ezequiel Zaidenwerg
Wednesday, December 21, 2011
ricardo arjona, poeta renacentista
un soneto (siglo XVI), hermano del gran poeta guatemalteco:
¡Qué alegres son al triste enamorado
las iras de su dama con blandura!
Aquel: “¿Estáis en vos? ¡Qué gran locura!”
Aquel: “¡Quitaos dahí, desvergonzado!”
El santiguarse: “¿Cómo habéis entrado?”
El argüir la fama con cordura,
el tierno desmayar y la dulzura
de aquel: “¡Ash, que lo oirán, ash, que es pecado!”
El falso defenderse, el maleficio,
las lágrimas, el “¡ay!”, el “Yo os prometo”,
el “Creo que me engañáis como enemigo”.
Aquel: “¿Dó estaba yo? ¿Tengo juïcio?”
Aquel: “¡Cuál me dejáis! Tened secreto.”
No hay mal que tanto bien traiga consigo.
y, claro, esto:
Monday, December 19, 2011
luis alberto de cuenca : contra canciones de opósitos
Me he pasado la vida conciliando contrarios.
Pensando: bien y mal no son tan diferentes,
sí es muchas veces no, mi amiga es mi enemiga,
el placer duele tanto que parece dolor
y los días de fiesta son días de fastidio.
Me he pasado la vida tiritando en agosto
y muriendo de sed al lado de la fuente.
Pero esto se acabó. No quiero que la risa
se disfrace de llanto, ni que los besos hieran,
ni que la muerte salve, ni que el sol del verano
sea en el fondo sombra y océano el desierto.
Quiero volver atrás, al tiempo en que las cosas
no eran tan complicadas, y el amor no era odio
y la nieve era nieve, y la paz y la guerra
eran palabras únicas, distintas, inequívocas,
y no la doble cara de un mismo aburrimiento.
Pensando: bien y mal no son tan diferentes,
sí es muchas veces no, mi amiga es mi enemiga,
el placer duele tanto que parece dolor
y los días de fiesta son días de fastidio.
Me he pasado la vida tiritando en agosto
y muriendo de sed al lado de la fuente.
Pero esto se acabó. No quiero que la risa
se disfrace de llanto, ni que los besos hieran,
ni que la muerte salve, ni que el sol del verano
sea en el fondo sombra y océano el desierto.
Quiero volver atrás, al tiempo en que las cosas
no eran tan complicadas, y el amor no era odio
y la nieve era nieve, y la paz y la guerra
eran palabras únicas, distintas, inequívocas,
y no la doble cara de un mismo aburrimiento.
Friday, December 09, 2011
luis vicente aguinaga : entre dos coches
Entre dos coches
acaso mal estacionados, o bien, o no me importa,
paso apenas, ladeándome,
y alcanzo el otro lado de la calle
al alcanzarte a ti, que me llamabas
desde que no había coches, o calles, o no tendría por qué importarnos.
Dos coches. Bien o mal
habrá quien los encienda, los conduzca,
se deje conducir sobre sus ruedas
y llegue aquí, diciéndose: “Llegamos”. / Uno y otro
llegaron tal vez juntos, juntos
habrán salido de la misma casa
o se habrán desprendido, hace un millón de años,
de un mismo hierro primigenio.
Por eso tan reunidos.
Por eso, junto a ti,
sin calle, o sí, o ya no me importa,
espero que no dejes de llamarme.
acaso mal estacionados, o bien, o no me importa,
paso apenas, ladeándome,
y alcanzo el otro lado de la calle
al alcanzarte a ti, que me llamabas
desde que no había coches, o calles, o no tendría por qué importarnos.
Dos coches. Bien o mal
habrá quien los encienda, los conduzca,
se deje conducir sobre sus ruedas
y llegue aquí, diciéndose: “Llegamos”. / Uno y otro
llegaron tal vez juntos, juntos
habrán salido de la misma casa
o se habrán desprendido, hace un millón de años,
de un mismo hierro primigenio.
Por eso tan reunidos.
Por eso, junto a ti,
sin calle, o sí, o ya no me importa,
espero que no dejes de llamarme.
Wednesday, December 07, 2011
luis antonio de villena : tú que eres hoy del mundo fresco adorno
a S.
Es el Tiempo quien nos obliga a todo esto.
Y para nosotros dos falta, quizá, bien poco.
Pero yo espero aún que no venga ese día,
en que visitando un pueblo del extremo
occidente –diez años, no más, para llegar a ello–
tendría que fingir no conocerte.
Junto a ti prole sana, casa con radiador,
y cerca, una taberna. Y sabe Dios qué elemental
desastre en la sonrisa (Pasa, ven, bebe un vaso de vino)
ocultando el esplendor antiguo que yo amara:
El cuerpo más hermoso con el color del sol,
y esos ojos donceles tan inmensos y negros
como la noche aquella en que dormimos juntos
y creímos eterna tanta fugaz pasión de camaradas.
Saturday, December 03, 2011
vicente gallego : échale a él la culpa
A José María Álvarez y Carmen Marí
Hoy te has ido de fiesta con amigas,
y sin que tú lo sepas me regalas
un tiempo de estar solo que ya empieza
a ser raro en mi vida, un tiempo útil
para intentar pensar en ti como si fueras
lo que siempre debiste seguir siendo
cuando pensaba en ti: aquella persona,
en todo semejante a cualquier otra,
que una noche lejana tuvo el gesto
generoso y extraño de entregarme su amor.
Pero el amor nos cambia, nos convierte en espías
ridículos del otro, en implacables jueces
que condenan sin pruebas y comparten
sus estúpidas penas con el reo.
El amor nos confunde y trata ahora
de que vea en tu fiesta una traición.
Por huir de esa trampa me amenazo
con los nombres que cuadran al que cae en su vacío:
egoísta, ridículo, inseguro, celoso…
Y como un ejercicio de humildad pienso en ti
divirtiéndote sola: te imagino bailando;
y mirando a otros hombres;
al calor del alcohol
confiesas a una amiga algunas cosas
que te irritan de mí sin que yo lo sospeche,
y por unos instantes saboreas
una vida distinta que esta noche te tienta
porque eres humana, aunque no me haga gracia.
Ahora caigo en cuenta de que dudas
como yo dudo a veces, y que también te aburres,
y que incluso algún día habrás soñado
follar como una loca con el tipo que anuncia
la colonia de moda.
Para calmarme un poco
tras la última idea, yo me digo
que el amor es un juego donde cuentan
mucho más los faroles que las cartas,
y procuro ponerme razonable,
pensar que es más hermoso que me quieras
porque existen las fiestas, y las dudas,
y los cuerpos de anuncio de colonia.
Lo que quiero que sepas es que entiendo
mejor de lo que piensas ciertas cosas,
que soy tu semejante, que he pensado besarte
cuando llegues a casa; y que es el amor
–ese tipo grotesco y marrullero–
el que va a hacerte daño con palabras
absurdas de reproche cuando vuelvas,
porque ya estás tardando, mugre puta.
Wednesday, November 23, 2011
tomás segovia : era eso
Detenerse un momento
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por allí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto.
28 marzo 2011
No sabiendo por qué
En una apaciguada orilla
Donde un frescor nostálgico
Que por allí retoza
Vivifica la piel de nuestro rostro
Mirar el agua ensimismada en sus reflejos
Las nubes distraídas
El verdor repartido en sabias manchas
Y saber con certeza que era eso
Que por estos momentos
Ha vivido uno tanto.
28 marzo 2011
Monday, November 21, 2011
luis alberto de cuenca : voy a escribir un libro
Voy a escribir un libro que hable de las (poquísimas)
mujeres de mi vida. De mi primera novia,
que me enseñó el amor y las puertas secretas
del cielo y del infierno; de Isabel, que se fue
al país de los sueños con el pequeño Nemo,
porque aquí lo pasaba fatal; de Margarita,
recordando unos jeans blancos y unos lunares
estratégicamente dispuestos; de Ginebra,
que dejó a Lanzarote plantado por mi culpa
y fundó una familia respetable a mi costa;
de Susana, que sigue tan guapa como entonces;
de Macarena, un dulce que me amargó la vida
dos veranos enteros; de Carmen, que era bruja
y veía el futuro con ojos de muchacho;
de la red que guardaba los cabellos de Paula
cuando me enamoré de su melancolía;
de Arancha, de Paloma, de Marta y de Teresa;
de sus besos, que izaron la bandera del triunfo
sobre la negra muerte, y también de su helado
desdén, que recluyó tantas veces mi espíritu
en la triste mazmorra de la desesperanza.
[…]
mujeres de mi vida. De mi primera novia,
que me enseñó el amor y las puertas secretas
del cielo y del infierno; de Isabel, que se fue
al país de los sueños con el pequeño Nemo,
porque aquí lo pasaba fatal; de Margarita,
recordando unos jeans blancos y unos lunares
estratégicamente dispuestos; de Ginebra,
que dejó a Lanzarote plantado por mi culpa
y fundó una familia respetable a mi costa;
de Susana, que sigue tan guapa como entonces;
de Macarena, un dulce que me amargó la vida
dos veranos enteros; de Carmen, que era bruja
y veía el futuro con ojos de muchacho;
de la red que guardaba los cabellos de Paula
cuando me enamoré de su melancolía;
de Arancha, de Paloma, de Marta y de Teresa;
de sus besos, que izaron la bandera del triunfo
sobre la negra muerte, y también de su helado
desdén, que recluyó tantas veces mi espíritu
en la triste mazmorra de la desesperanza.
[…]
Friday, November 11, 2011
tomás segovia : rastreos por mis lindes vii

Yo mismo
Tendría que aceptar que me reprochen
Si es que puede nacer ese reproche
Que siempre haya esperado mucho más que buscado
El amor la alegría la dicha el cumplimiento
Que nunca haya buscado aunque lo haya esperado
Pertenecer a nada
Que haya alterado yo tan poco el orden
A pesar de haber sido tan poco resignado
Pues siempre fue en mi vida incomparable
Lo mucho recibido con lo poco exigido
Nunca fui cazador de la verdad
Sino fiel cuidador de su guarida
Y siempre entre los muchos que poblaron mis días
Quise tener un sitio pero cuidando siempre
De no tener un puesto
Tendré pues que aceptar que me reprochen
Que aun hoy siga queriendo creer sin desdecirme
Que es posible tener lo que no se ha tomado
Que el verdadero don llega sin merecerlo
Que toda gracia es gratis
Que en el instante en que alguien
Logra poseer algo
En ese mismo instante lo ha perdido
Y sólo si en verdad nada poseo
Puede todo ser mío
Y tendré que aceptar también que me reprochen
Hacer mi casa y no tenerla
Llamar mía a la casa que levanto
Dondequiera que llego
Y no a la que he pagado o conquistado
Regalar mi palabra a quien la quiera
Sin pedir más que eso que todo gesto pide
Que toda entrega pide que toda vida pide
Sin pedir más que amor
Aceptar que tal vez es reprochable
No aprender a tener una raíz segura
Una raíz firme y dormida
Que nunca cambia y nunca se desnuda
No asoma nunca afuera
A que el viento la palpe y desordene
Una raíz sin tiempo
Que me permitirá saber cuál es el centro
Y no buscarlo más por las orillas
Que me permitirá escoger mi casa
Saber cuál es el sitio donde guardar mi bien
Y donde quedarán al fin mis huesos
Y sin embargo sin embargo
Siempre supe vivir con el reproche
Si es que puede salirme al paso ese reproche
Y seguir avanzando mientras tanto
Siempre supe estar fuera de los muros
Soñar a campo raso
Regresar a mis viejos campamentos
Fieles a su intemperie
Y acariciar sin añorar festines
Su verdín amistoso
Y supe también siempre que el reproche
Si es que puede escucharse ese reproche
De que nunca haya habido una casa en el mundo
Que me haya sido dada como mía
A nada o nadie puedo dirigirlo
Sino acaso a mí mismo
Y tampoco a mí mismo lo dirijo
Aunque bien sé que ese reproche siempre
Ha de acecharme en algún sitio.
Agosto 2010
Friday, November 04, 2011
Thursday, October 27, 2011
Wednesday, August 24, 2011
26 de abril, 1960
del diario de adolfo bioy casares:
borges, el 26 de abril de 1960, recita este tango:
¿dónde está mi barrio, mi cuna querida?
¿dónde la guarida, refugio de ayer?
borró el asfaltado, de una manotada,
la vieja barriada que me vio nacer...
en la sospechosa quietud del suburbio,
la noche de un triste drama pasional
y, huérfano entonces, yo, el hijo de todos,
rodé por el lodo de aquel arrabal.
puente alsina, que ayer fuera mi regazo,
de un zarpazo la avenida te alcanzó...
viejo puente, solitario y confidente,
sos la marca que, en la frente,
el progreso le ha dejado
al suburbio rebelado
que a su paso sucumbió.
yo no he conocido caricias de madre...
tuve un solo padre que fuera el rigor
y llevo en mis venas, de sangre matrera,
gritando una gleba su crudo rencor.
porque me lo llevan, mi barrio, mi todo,
yo, el hijo del lodo, lo vengo a llorar...
mi barrio es mi madre que ya no responde...
que digan adónde lo han ido a enterrar!
borges, el 26 de abril de 1960, recita este tango:
¿dónde está mi barrio, mi cuna querida?
¿dónde la guarida, refugio de ayer?
borró el asfaltado, de una manotada,
la vieja barriada que me vio nacer...
en la sospechosa quietud del suburbio,
la noche de un triste drama pasional
y, huérfano entonces, yo, el hijo de todos,
rodé por el lodo de aquel arrabal.
puente alsina, que ayer fuera mi regazo,
de un zarpazo la avenida te alcanzó...
viejo puente, solitario y confidente,
sos la marca que, en la frente,
el progreso le ha dejado
al suburbio rebelado
que a su paso sucumbió.
yo no he conocido caricias de madre...
tuve un solo padre que fuera el rigor
y llevo en mis venas, de sangre matrera,
gritando una gleba su crudo rencor.
porque me lo llevan, mi barrio, mi todo,
yo, el hijo del lodo, lo vengo a llorar...
mi barrio es mi madre que ya no responde...
que digan adónde lo han ido a enterrar!
borges : ¿dónde se habrán ido?
Según su costumbre, el sol
Brilla y muere, muere y brilla
Y en el patio, como ayer,
Hay una luna amarilla,
Pero el tiempo, que no ceja,
Todas las cosas mancilla—
Se acabaron los valientes
Y no han dejado semilla.
¿Dónde están los que salieron
A liberar las naciones
O afrontaron en el Sur
Las lanzas de los malones?
¿Dónde están los que a la guerra
Marchaban en batallones?
¿Dónde están los que morían
En otras revoluciones?
—No se aflija. En la memoria
De los tiempos venideros
También nosotros seremos
Los tauras y los primeros.
El ruin será generoso
Y el flojo será valiente:
No hay cosa como la muerte
Para mejorar la gente.
¿Dónde está la valerosa
Chusma que pisó esta tierra,
La que doblar no pudieron
Perra vida y muerte perra,
Los que en duro arrabal
Vivieron como en la guerra,
Los Muraña por el Norte
Y por el Sur los Iberra?
¿Qué fue de tanto animoso?
¿Qué fue de tanto bizarro?
A todos los gastó el tiempo,
A todos los tapa el barro.
Juan Muraña se olvidó
Del Cadenero y del carro
Y ya no sé si Moreira
Murió en Lobos o en Navarro.
—No se aflija. En la memoria...
Brilla y muere, muere y brilla
Y en el patio, como ayer,
Hay una luna amarilla,
Pero el tiempo, que no ceja,
Todas las cosas mancilla—
Se acabaron los valientes
Y no han dejado semilla.
¿Dónde están los que salieron
A liberar las naciones
O afrontaron en el Sur
Las lanzas de los malones?
¿Dónde están los que a la guerra
Marchaban en batallones?
¿Dónde están los que morían
En otras revoluciones?
—No se aflija. En la memoria
De los tiempos venideros
También nosotros seremos
Los tauras y los primeros.
El ruin será generoso
Y el flojo será valiente:
No hay cosa como la muerte
Para mejorar la gente.
¿Dónde está la valerosa
Chusma que pisó esta tierra,
La que doblar no pudieron
Perra vida y muerte perra,
Los que en duro arrabal
Vivieron como en la guerra,
Los Muraña por el Norte
Y por el Sur los Iberra?
¿Qué fue de tanto animoso?
¿Qué fue de tanto bizarro?
A todos los gastó el tiempo,
A todos los tapa el barro.
Juan Muraña se olvidó
Del Cadenero y del carro
Y ya no sé si Moreira
Murió en Lobos o en Navarro.
—No se aflija. En la memoria...
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